Expresión corporal

Cuando hablamos con alguien, sólo una pequeña parte de la información que obtenemos de esa persona procede de sus palabras. Los investigadores han estimado que entre un 60 y un 70% de lo que comunicamos lo hacemos mediante el lenguaje no verbal; es decir, gestos, apariencia, postura, mirada y expresión.

Gestos

El efecto de este lenguaje corporal tiene lugar a nivel inconsciente, de manera que, después de estar sólo un par de minutos conversando con alguien a quien acabamos de conocer, podemos llegar a la conclusión de que esa persona no es de fiar o no nos gusta, sin que podamos explicar el motivo exacto. Ese algo procede, casi con toda seguridad, de lo que su lenguaje corporal nos ha transmitido. Y, cuando hablamos con alguien, también es posible que le estemos diciendo mucho más de lo que creemos.

De este modo, nuestras emociones se ven influidas por otras personas sin necesidad de decir una sola palabra, pues puede bastar una determinada postura, mirada y gesticulación para hacernos sentir incómodos, nerviosos o enfadados, o bien alegres, joviales y optimistas. Por supuesto, esto no quiere decir que nuestro interlocutor vaya a captar toda la información que estamos transmitiendo; el grado en que lo haga dependerá de lo bueno que sea a la hora de interpretar este lenguaje y de la atención que nos esté prestando.
Generalmente, distintas áreas del cuerpo tienden a trabajar unidas para enviar el mismo mensaje, aunque a veces es posible enviar mensajes confusos debido que se pueden estar transmitiendo varias emociones a la vez. En los siguientes aspectos como la sonrisa, la mirada, el espacio personal y los gestos de hostilidad podemos intuir en que estado y en que significado nos habla nuestro interlocutor.
Analiza la sonrisa

Una sonrisa puede tener distintas interpretaciones. No sólo expresa alegría, sino que también puede indicar ansiedad, inseguridad e incluso hostilidad enmascarada. Por ejemplo, una sonrisa puede ser interpretada como signo de amistad y simpatía o bien hacer que nos preguntemos fastidiados de qué se estará riendo esa persona, e incluso nos puede llevar a sentir vergüenza. Una sonrisa débil y vacilante que no muestra los dientes y va acompañada de una mirada de similares características indica timidez e inseguridad. Puede venir bien usarla ante una persona con baja autoestima para darle seguridad. También inspira ternura fácilmente, sobre todo si va acompañada de una mirada franca.

Una sonrisa más amplia, que muestra todos los dientes superiores, en cambio, puede desconcertar a una persona a quien apenas conocemos. Por otra parte, la sonrisa reprimida puede llevarnos a dar una imagen desastrosa, sobre todo cuando la otra persona no sabe de qué nos estamos riendo y la interpreta como una burla. Aunque por lo general suele ser indicio de timidez.

Observa la mirada

Una vez iniciada una conversación es mucha la información que podemos obtener de nuestro si sabemos prestar atención al lenguaje de su cuerpo. Los ojos tienen una gran importancia y es mucho lo que podemos decir con ellos.

Al escuchar, miras atentamente a los ojos de la persona para demostrarle interés y atención, mientras que el emisor suele desviar a menudo la mirada cuando te habla. Si nos miran fijamente al hablarnos es fácil que nos pongamos nerviosos y desviemos los ojos, algo que puede ser interpretado como falta de interés. Después, cuando te dispones a tomar la palabra, desvías la mirada un instante, justo antes de empezar a hablar, para hacer ver que te dispones a dar una respuesta considerada y meditada. Por supuesto, la persona con la que hablas no es consciente de todo esto, pero a un nivel sutil está captando todos estos mensajes y probablemente tiene ya una impresión favorable de ti.

Miradas
El lugar hacia donde dirigimos la mirada dice también mucho. Cuando se trata de personas que acabamos de conocer se mantiene la mirada dentro del triángulo formado por los ojos y la nariz, y entre amigos se amplía ese triángulo para incluir la boca. Bajar la mirada por debajo de la cara tiende a interpretarse como un mayor deseo de intimidad y puede hacer que una persona, sobre todo si es mujer, se sienta nerviosa o enfadada al verlo como una insinuación sexual.

El tiempo durante el cual una persona mantiene su mirada puede darnos también algunas pistas. Las personas inseguras la mantienen menos. Cuando se habla de temas personales disminuye el contacto visual y cuando alguien nos elogia sucede justo lo contrario.

Respeta el espacio personal

Nuestro espacio personal íntimo está formado por nuestro cuerpo y una zona a su alrededor de unos cuantos centímetros. En ese espacio sólo permitimos que entren los amigos más íntimos, parejas y familiares. Generalmente no permitimos que los extraños nos toquen o se sitúen demasiado cerca de nosotros y si invaden nuestro espacio sentimos nerviosismo, enfado, irritación o temor. A veces, sin embargo, no tenemos más remedio que aguantar esa invasión, como sucede al viajar en metro o autobús. En esos casos el cuerpo se tensa, se evita todo contacto ocular y se clava la vista en el infinito, con esa mirada que parece decir no estoy aquí.
Cuando se produce una invasión del espacio personal, suele retrocederse un paso para evitarla. Así, es posible encontrarse a veces con situaciones en las que no se respeta la zona personal, en la que uno retrocede para poder respirar y el otro avanza porque siente que está demasiado lejos. En otros casos la invasión tiene lugar conscientemente para intimidar a la otra persona o ponerla nerviosa y hacer que retroceda mostrando así sumisión. La mejor manera de separarse de estas personas es dar un paso hacia un lado en vez de hacia atrás.
Las mujeres suelen sentir menos nerviosismo cuando su espacio personal se ve invadida por mujeres desconocidas, pero reaccionan de forma muy negativa si lo hace un hombre, interpretándose como una insinuación sexual. Los hombres, en cambio, no suelen sentirse incómodos cuando una desconocida invade esta zona, aunque también lo interpretan como un deseo de mayor intimidad. También existen diferencias según la personalidad, siendo más amplio el espacio personal de los introvertidos, que necesitan mantener una mayor distancia entre ellos y sus interlocutores.

Gestos de hostilidad

Cuando sentimos ansiedad u hostilidad nuestro lenguaje corporal lo refleja. Sin embargo, nuestro interlocutor no tiene por qué ser consciente de lo que estamos sintiendo; simplemente capta algo en nosotros que no le gusta. Por ejemplo, una persona ansiosa o tímida puede comportarse de un modo que otros perciban como frialdad y rechazo. El miedo puede hacer que nos enfademos con nosotros mismos y transmitir una imagen de hostilidad. De este modo la persona con la que hablamos puede tener una impresión de nosotros que no se corresponda con la realidad, a no ser que sea bastante hábil interpretando nuestros gestos.

Nervios
Cuando estamos nerviosos es muy probable que toquemos precisamente esa parte de nuestro cuerpo que menos nos gusta. La ansiedad es un sentimiento muy intenso que nos hace más conscientes de nosotros mismos y, por tanto, también de aquello que no nos gusta en nosotros. Sin embargo, también puede tener otros significados. Tocarse la boca, por ejemplo, puede indicar que no nos gusta o bien un temor a decir algo que no debemos. La persona que se frota las manos nerviosamente parece estar temiendo por lo que podría llegar a hacer con sus manos. Los niños se tapan descaradamente las orejas cuando no quieren oír; los adultos, más discretos, se las tocan.

Tocarse determinadas partes del cuerpo es también una forma de confortarse. Masajearse la nuca, acariciarse el pelo o la barba, humedecerse los labios o chupar algún objeto, etc., denotan cierto nerviosismo cuando se hace a menudo. Y lo mismo puede decirse de los pies y dedos inquietos: juguetear con objetos, alisarse la ropa, golpear el cigarro contra el cenicero aunque no haya ceniza que tirar...

Interpretar el lenguaje no verbal

A pesar de todo lo que podemos comunicar a través del lenguaje del cuerpo, no todo el mundo sabe interpretar o usar estas señales correctamente. En realidad sólo una minoría es buena en esto. Las mujeres suelen ser mejores que los hombres a la hora de interpretar el lenguaje corporal y lo utilizan más para comunicar la importancia de la relación. También sonríen más, se sienten más atraídas por las personas que sonríen y utilizan más la mirada.

Las personas introvertidas y reservadas también tienden a ser mejores, debido a que ejercen un mayor control sobre sus propias emociones y por tanto son más conscientes de sí mismas. También son más sensibles al comportamiento de los demás, pues utilizan las señales que estos emiten como una forma de controlar la impresión que están causando.

En cambio, las personas agresivas suelen ser peores que los demás a la hora de interpretar correctamente estos signos, teniendo mayor tendencia a considerar hostil una expresión neutra.

Las palabras recitan arte o falsedad, la mirada es el lenguaje del corazón.

El arte de la creatividad

La creatividad, no solo se expresa en el arte sino en todos los ámbitos del quehacer humano, no solo el científico y técnico, sino también en nuestras tareas cotidianas desde nuestra forma de amar y de relacionarnos, hasta en la manera de conocer, comportarnos, y descubrir el mundo, permitiéndonos así solucionar de manera innovadora los distintos desafíos que se nos presentan en la vida y desarrollar el potencial de cada individuo.

Colores

Gran parte del aprendizaje de un niño, es proporcionado por el establecimiento escolar. En este ambiente el niño aprende a relacionarse con la gente y de esta manera adquiere modelos significativos, los cuales darán ciertas pautas que lo guiarán en su desarrollo personal. Por esta razón creemos que esta institución puede ser la encargada de motivar al niño, otorgándole herramientas innovadoras y principios éticos que le ayuden a enfrentar el mundo. Consideramos que la creatividad es una de las habilidades fundamentales que debieran estar presente en todo proyecto escolar, ya que le permite al niño llegar a conclusiones nuevas y resolver problemas en una forma original. Para estimular la creatividad en los niños hay que tomar en cuenta factores tales como el clima social, los procesos conceptuales, lingüísticos, motivacionales y estudiantiles.

La creatividad en cierta medida es un factor protector que disminuye la probabilidad de conductas de alto riesgo, como son la droga, el alcohol, violencia y delincuencia. También es vista como una de los pilares fundamentales de la resiliencia, en el sentido de que el ser creativo ayudaría al individuo a sobreponerse o superar situaciones difíciles, saliendo renovados y enriquecidos de ella.

Personas creativas

Podemos decir que la creatividad es un concepto difícil de definir, hay autores que la enmarcan dentro de la inteligencia y otros que esperan que todos puedan ser sujetos creativos. Resumiendo los caracteres de la personalidad creativa como: individuos inteligentes, originales, independientes en su pensar y en su hacer, abiertos a la experiencia de su medio interior, intuitivos, estéticamente sensibles y libres de limitaciones inhibidoras. Poseen también un alto grado de energía, un compromiso perseverante en el esfuerzo creado y un fuerte sentido de predestinación, que incluye cierto grado de capacidad de decisión y egoísmo.
Los sujetos más creativos se interesan poco en los detalles y aspectos más prácticos de la vida, se inclinan a los significados, implicaciones y equivalentes simbólicos de las cosas e ideas, son capaces de tolerar la tensión provocada por valores en conflicto y efectuar una síntesis e integración entre ambos aspectos. No solo existe una solución, sino muchas posibles soluciones, especialmente en lo que se refiere a la producción de ideas, fluidez, flexibilidad y originalidad. El sentido del humor y la imaginación también dan cuenta de un individuo verdaderamente creativo, además de la curiosidad, afán de manipular los objetos, capacidad para encontrar interrogantes y estructurar alternativas a las ideas que se presentan.
Investigaciones sobre la creatividad, han demostrado que las personas más creativas responden y toleran más el desorden que los no creativos. Los individuos más creativos están dotados de grandes reservas de energía disponible, que pueden ser resultado de un alto nivel de salud psíquica. Entre varios perfiles analizados, destacan doce características básicas de las personas altamente creativas:
  • Son más observadores que la mayoría.
  • Expresan verdades a medias.
  • Además de ver las cosas como otras personas, las ven de otra manera.
  • Son independientes en relación con sus facultades cognoscitivas, las cuales valoran mucho.
  • Se sienten motivados por su talento y valores.
  • Son capaces de manejar y comparar varias ideas al mismo tiempo y efectuar síntesis más elaboradas.
  • Su impulso sexual es más acentuado, son más vigorosos físicamente y más sensibles.Tanto su vida como su percepción del universo son más complejas.
  • Están más conscientes de sus motivaciones y fantasías inconscientes.
  • Su yo es suficientemente fuerte como para efectuar regresiones sin riesgo de desintegración.
  • Permiten que la distinción entre sujeto y objeto desaparezca en algunas situaciones, como el amor y el misticismo.
  • Experimentan al máximo la libertad objetiva de su organismo, y su creatividad está en función de su libertad subjetiva.
Creatividad

Además las personas creativas tienen características particulares como una gran curiosidad, son capaces de tener ideas y llevarlas a cabo, de aceptar la crítica, de soportar las presiones, no se ponen impacientes y son capaces de trabajar en más de una cosa a la vez. En los niños hay dos características fundamentales: la capacidad de sorpresa, el eidetismo y aptitudes para sobreponerse a la frustración.

El pensamiento creativo

La educación o pensamiento del desarrollo del pensamiento creativo se fundamenta en los mismos principios que el desarrollo del pensamiento lógico, es decir, en la necesidad de perfeccionar el potencial del que somos capaces. Sin embargo, no debe considerarse a la creatividad como un proceso independiente o hasta antagónico de la inteligencia o la razón; es parte de ella. Forma parte de esa capacidad que nos permite conocer, leer dentro de las cosas. Dado el fuerte contenido intuitivo o imaginativo del pensamiento creativo, el acto creativo, como acto humano, libre y responsable, debe estar también orientado por la razón, para que resulte constructivo.
Como toda facultad humana, el pensamiento creativo, se puede desarrollar y ejercitar como una practica constante y bien orientada, de hecho, todos podemos desarrollar las habilidades que nos permiten crear, inventar, imaginar y mejorar todo, incluso nuestra propia vida. La creatividad puede ser referida a cualquier proceso de pensamiento que nos permita resolver un problema de manera útil y original.
Aquí se definen diferente afectos presentes en el pensamiento creativo:
  • Sensibilidad a la discrepancia: es el sentimiento de que las cosas simplemente no están bien. Los ambientes en los cuales se estimule la detección de inconsistencia tienen mayor probabilidad de dar pie favorable a la creatividad.
  • Sentimientos positivos hacia los desafíos: las personas necesitan ser recordadas de lo bien que se sienten cuando están trabajando en algo que los desafía.
  • Abertura a memorias cargadas de afecto: la voluntad de suspender los tabúes, por lo menos temporalmente. Estar abierto a recordar memorias del pasado. Una persona libre de fobias y negaciones para realizar muchas más conexiones y diversas respuestas.
  • Tolerancia a la frustración y otros afectos negativos: el trabajo negativo nunca es tranquilo y predecible. Las personas que tiran la toalla al primer fracaso no logran el proyecto negativo.
  • Sensibilidad a la alegría de crear: la sensación de victoria que acompaña a la solución o descubrimiento de alguna cosa. Es un sentimiento de logro y realización que puede ser saboreado. Si el placer en terminar el trabajo creativo es disfrutado al máximo, es más fácil entonces, tomar el próximo paso de seguir creando.
  • Procesar emociones libremente e integrando afectos: el proyecto creativo envuelve el usar la imaginación tan libre como se pueda y estar en contacto con afectos asociados. El afecto positivo es un importante motivante al interés cognitivo.
Creatividad infantil

Imaginación
La forma de poder evaluar la creatividad en los niños, es por medio de los dibujos y los juguetes. Los primeros primeros garabatos dan al niño un gran placer creativo. En el dibujo, el niño no reproduce la realidad sino que da una interpretación personal. Las primeras expresiones graficas creativas no aparecen siempre en una hoja de papel, sino que lo hacen espontáneamente en una papilla, por ejemplo. El dibujo representa un intercambio de ideas, una comunicación.

La interpretación del dibujo por parte de niño es subjetiva y ligada a la posición afectiva del momento. Esto da paso a un mundo imaginario y creativo. En conclusión podemos decir que la preocupación del niño cuando dibuja es evocar, y sus trazos están frecuentemente determinados por factores inconscientes. Por su parte los juegos creativos se expresan cuando los niños utilizan materiales familiares en nuevas maneras e interpretan papeles y tienen juegos imaginativos. Los juegos ayudan al niño a expresarse y a desarrollar su expresión creativa. Los padres deben ayudar a sus hijos a basar sus juegos en sus propias inspiraciones, estimulando los juegos e ideas creativas animando a los niños a usar otros materiales.

En este sentido los juguetes juegan un papel fundamental, se ha visto que los niños que no tienen juguetes comprenden la realidad más tarde y jamás alcanzan un ideal. El mundo de los objetos representa la primera conquista del niño. El juguete no es sólo una especie de enriquecimiento intelectual, sino también un mediador entre la complejidad de la existencia y la debilidad del niño. El psicoanálisis plantea que por medio del juguete el niño puede desarrollar otras características de la creatividad. Los juegos educativos como ensambladura, puzzles, mosaicos, etc., afinan la capacidad de análisis del niño. Es importante tener en cuenta que la creatividad está muy ligada a la inteligencia y a la afectividad en cualquier etapa del ser humano.

El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto.

Creciendo con mascotas

Mascotas en familia
Debido a diversos enfoques y estudios acerca del desarrollo humano, hoy en día es sabido a nivel mundial que existen múltiples factores que influyen en el desarrollo físico, social, emocional y cognitivo de los niños, como por ejemplo, el cuidado pre y postnatal, el apego de parte de los padres, el entorno domiciliario, la estimulación temprana hasta la forma y calidad del lenguaje que empleamos con ellos. Éstos se deben fomentar de manera positiva para el buen desarrollo del individuo desde edad temprana, sobretodo por los padres, quienes son los más importantes en el desarrollo integro de sus niños.

Sin embargo, existe un factor relevante en el desarrollo de un individuo, el cual ha sido en muchas ocaciones y personas subestimado, pero tambien por muchas otras, tomado en cuenta y estimado por psicólogos, médicos y otros especialistas en la materia, y que influye enormemente en el desarrollo de las personas, en especial de los niños, que es, la tenencia de mascotas en el hogar.
El tener una mascota de manera responsable, promueve enormemente el desarrollo en todos los aspectos: físico, emocional, cognitivo y social de los niños, trayendo enormes beneficios para éstos y para su entorno.
Entre los beneficios que podemos encontrar está el sentido de responsabilidad que va a adquirir el niño al tener una mascota, el cual debe ser incentivado por los padres, enseñándole que es un ser vivo que siente y que requiere de cuidados constantes de todo tipo, como comer a ciertas horas un determinado alimento, beber agua fresca, jugar, correr, ser acariciado, dormir, asearse, etc. Lo que puede ayudar al desarrollo de destrezas sociales, basadas en el amor y el respeto, al aceptar al otro como legítimo.

También, a través de la tenencia de una mascota, los niños pueden desarrollar aspectos positivos para su personalidad, como la paciencia y la empatía, al comprender distintas emociones y saber diferenciarlas, entregar afecto, respeto y cuidado por otro ser vivo. Por otra parte, la relación que se genera entre el niño y la mascota, al ser positiva, puede desarrollar en el infante una buena autoestima y confianza en sí mismo, como también la confianza en los demás, que ayudará a las futuras relaciones sociales.

Niña con gato

Influencia en la vida cotidiana

Está demostrado que los niños que tienen mascotas en el hogar son más felices, sociables y sufren menos de stres. El 80% de los padres encuestados afirmó que el tener una mascota en sus hogares, trajo bastantes beneficiosos a sus hijos, ya que se volvieron más sociables, alegres, activos y menos sedentarios, dejando de lado los videojuegos y dedicándose más a los deportes y actividades físicas con sus padres y sus mascotas.

Estos patrones o esquemas que va desarrollando el niño al tener una mascota en casa, constituye un gran aprendizaje, que aunque parezca extraño, lo ayudará a la sociabilización con las demás personas a través del respeto y la responsabilidad, trayendo beneficios en sus relaciones sociales, como se mencionó anteriormente. También ayudará al desarrollo de su autoestima, la autoconfianza, la expresión de emociones, de afecto, sentimientos positivos, disponibilidad hacia las relaciones de confianza, virtudes como la paciencia, el amor al prójimo, la lealtad, etc.

Todas estas características de la personalidad que desarrollan los niños a través del contacto físico y emocional con sus mascotas, predisponen a una educación de calidad en las aulas, generando un cierto plus, ya que al tener alumnos empáticos y que se respetan y aceptan entre sí. Cabe mencionar las cualidades terapéuticas que tienen las relaciones entre personas y animales: la llamada zooterapia, que trabaja a través de estímulos sensoriales que influyen directamente sobre las emociones de las personas, ayudando muchas veces a la rehabilitación tanto de niños como de personas adultas.

Beneficios en la salud mental infantil

Los animales tienen muchas lecciones que brindarle a los seres humanos. Los niños que están en contacto con mascotas, desarrollan capacidades sociales, son más empáticos, mejoran su autoestima, entre otros. Las virtudes que entrega el contacto e interrelación social con las mascotas son aprovechables en la experiencia educativa, especialmente porque en general niños y jóvenes tienen una predisposición positiva hacia los animales.
Un niño que aprende a cuidar a un animal y a tratarlo con cariño y paciencia adquiere un gran aprendizaje, que se traduce en tratar a las personas de igual manera. Las mascotas pueden ayudar a que los niños comprendan la importancia de respetar, cuidar y querer al prójimo. Eso, llevado al salón de clases es un beneficio, ya que tener alumnos y alumnas respetuosos hace más liviano el trabajo de los docentes.
Los niños que se crían junto a animales domésticos muestran muchos beneficios. En edad preescolar, destaca el desarrollo emocional, ya que hay una mayor intensidad en la relación entre ambos, mientras que su sistema inmunológico se ve fortalecido por el contacto con el animal, previniendo de posibles alergias en su vida adulta. Con más edad, aprenden a establecer nuevos hábitos de responsabilidad al ayudar con sus cuidados, y son más propensos a participar en actividades en familia o a incluir nuevas formas de ejercicio al aire libre en su rutina diaria.

El desarrollo de sentimientos positivos hacia el animal contribuye a la autoestima y la autoconfianza del niño. Las relaciones positivas con mascotas pueden ayudar en el desarrollo de relaciones de confianza en otros. Además ayuda a desarrollar la comunicación no verbal, la compasión y la empatía.

Comunicación con animales

Aprendiendo a entenderse

Científicos ingleses investigadores en conducta animal han demostrado que los perros tienen grandes sentimientos y emociones, memoria asociativa, sentido del espacio y del futuro, capacidad de comunicación y de espera; personalidad individual y colectiva, y hasta sentido moral. Quizás son éstas las razones por las cuales entre hombre y perro se desarrolla una relación afectiva generalmente muy armónica que convierte a un animal doméstico en un amigo, un confidente y cada día mas frecuentemente en un liberador de estrés, ya que aporta al hombre beneficios de índole psicológico, social, físico y espiritual.

La relación entre perros y niños pre-escolares, escolares y adolescentes, es especial, reconfortante y trae muchos beneficios para el desarrollo personal. Los niños con mascotas tienen más alta autoestima y son más populares entre sus compañeros. Ellos adquieren habilidades para cuidar de otros y al mismo tiempo demuestran más empatía y una actitud más preocupada. Existe evidencia de que el poseer una mascota ayuda a desarrollar la comunicación no verbal.

Afecto familiar

Algunos estudios demuestran que las familias pasan más tiempo interactuando luego de haber adquirido una mascota. Las mascotas proveen un foco para desarrollar actividades divertidas y conversaciones amistosas. La relajación y el alivio de las presiones que provee la compañía de un animal, dan paso a una serie de beneficios, tangibles, para la salud de los padres. Los dueños de mascotas tienen un riesgo decreciente de enfermedades cardiovasculares, menos enfermedades menores y quejas, y realizan menos visitas al médico que sus compañeros sin mascotas.

Tener un perro puede ser una experiencia familiar sumamente agradable. Los niños aprenden a interactuar con la mascota y a responsabilizarse por su salud y el bienestar. Sin embargo, a pesar que el tener un perro pueda tener muchos beneficios para los niños, los padres necesitan enseñar a sus hijos cómo deben comportarse con los perros para que puedan tener una relación segura y placentera.

Amo a los perros porque nunca le hacen sentir a uno que los haya tratado mal.

Rasgos de la emoción

Una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia. Las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea. Es un estado que sobreviene súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras.

En el ser humano la experiencia de una emoción generalmente involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utilizamos para valorar una situación concreta, influyendo en el modo en el que se percibe dicha situación.

Bienestar

Durante mucho tiempo las emociones han estado consideradas poco importantes y siempre se le ha dado más relevancia a la parte más racional del ser humano. Pero las emociones, al ser estados afectivos, indican estados internos personales, motivaciones, deseos, necesidades e incluso objetivos. De todas formas, es difícil saber a partir de la emoción cual será la conducta futura del individuo, aunque nos puede ayudar a intuirla.

Apenas tenemos unos meses de vida, adquirimos emociones básicas como el miedo, el enfado o la alegría. Algunos animales comparten con nosotros esas emociones tan básicas, que en los humanos se van haciendo más complejas gracias al lenguaje, porque usamos símbolos, signos y significados.
Cada individuo experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta. Algunas de las reacciones fisiológicas y comportamentales que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse.
Categorías básicas de emociones.
  • Miedo: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad.
  • Sorpresa: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa.
  • Aversión: Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.
  • Ira: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.
  • Alegría: Diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad.
  • Tristeza: Pena, soledad, pesimismo.
Si tenemos en cuenta esta finalidad adaptativa de las emociones, podríamos decir que tienen diferentes funciones:
  • Miedo: Tendemos hacia la protección.
  • Sorpresa: Ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.
  • Aversión: Nos produce rechazo hacia aquello que tenemos delante.
  • Ira: Nos induce hacia la destrucción.
  • Alegría: Nos induce hacia la reproducción (deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien).
  • Tristeza: Nos motiva hacia una nueva reintegración personal.
Los humanos tenemos cuarenta y dos músculos diferentes en rostro, dependiendo de cómo los movemos expresamos unas determinadas emociones. Hay sonrisas diferentes, que expresan diferentes grados de alegrías. Esto nos ayuda a expresar lo que sentimos, que en numerosas ocasiones nos es difícil explicar con palabras. Es otra manera de comunicarnos socialmente y de sentirnos integrados en un grupo social. Hemos de tener en cuenta que el hombre es el animal social por excelencia.

Entre risas
Dependiendo de la cultura las personas muestran diferentes rasgos faciales. Podemos observar como en los niños ciegos o sordos cuando experimentan las emociones lo demuestran de forma muy parecida a las demás personas, tienen la misma expresión facial. Posiblemente existan unas bases genéticas, hederitarias, ya que un niño que no ve no puede imitar las expresiones faciales de los demás.

Aunque las expresiones también varían un poco en función de la cultura, el sexo, el país de origen, etc. las mujeres tienen más sensibilidad para captar mejor las expresiones faciales o las señales emotivas, y esta sensibilidad aumenta con la edad. Los rostros de los orientales, son bastante inexpresivos, pero a nivel íntimo expresan mejor sus emociones.
Nuestras expresiones faciales también afectan a la persona que nos está mirando alterando su conducta. Si observamos a alguien que llora nosotros nos ponemos tristes o serio e incluso podemos llegar a llorar como esa persona. Por otro lado, se suelen identificar bastante bien la ira, la alegría y la tristeza de las personas que observamos. Pero se identifican peor el miedo, la sorpresa y la aversión.
Las emociones poseen unos componentes conductuales particulares, que son la manera en que éstas se muestran externamente. Son en cierta medida controlables, basados en el aprendizaje familiar y cultural de cada grupo:
  • Expresiones faciales.
  • Acciones y gestos.
  • Distancia entre personas.
  • Componentes no verbal.
Los otros componentes de las emociones son fisiológicos e involuntarios, iguales para todos:
Sudoración, temblor, sonrojarse, respiración agitada, dilatación pupilar, aumento del ritmo cardíaco... Estos componentes son los que están en la base del polígrafo o del "detector de mentiras". Se supone que cuando una persona miente siente o no puede controlar sus cambios fisiológicos, aunque hay personas que con entrenamiento sí pueden llegar a controlarlo.

¿Qué es la inteligencia emocional?

De la misma manera que se reconoce el CI (cociente intelectual), se puede reconocer la Inteligencia Emocional. Se trata de conectar las emociones con uno mismo; saber qué es lo que siento, poder verme a mi y ver a los demás de forma positiva y objetiva. La Inteligencia Emocional es la capacidad de interactuar con el mundo de forma receptiva y adecuada.

Familia contenta

La inteligencia emocional es el conjunto de habilidades que sirven para expresar y controlar los sentimientos de la manera más adecuada en el terreno personal y social. Incluye, por tanto, un buen manejo de los sentimientos, motivación, perseverancia, empatía o agilidad mental. Justo las cualidades que configuran un carácter con una buena adaptación social.

Se realizo un experimento psicológico con niños de 4 años: les daba un caramelo y les decía que tenía que irse un momento, pero que debían esperar a que él volviera antes de comérselo, si lo hacían así él les daría otro caramelo como premio. El tiempo que permanecía fuera era tan sólo de 3 minutos. Habían niños que no esperaban y se comían el caramelo. Posteriormente hizo un seguimiento de los niños y observó que los que no se habían comido el caramelo, eran más resistentes a la presión, más autónomos, más responsables, más queridos por sus compañeros y mejor adaptados en el medio escolar que los otros.
Todas las personas nacemos con unas características especiales y diferentes, pero muchas veces la manera que tenemos de comportarnos o de enfrentarnos a los retos de la vida son aprendidos. Desde pequeños podemos ver como para un niño no está tan bien visto llorar y expresar sus emociones como en una niña, y además a los varones se les exige ser más valientes, seguros de sí mismos. También observarmos como, según las culturas, las mujeres son menos valoradas, tanto en el ámbito personal como en el laboral, lo cual origina opresiones y malos tratos.
Todo esto lo adquirimos sin darnos cuenta ya desde el momento en que venimos al mundo nos comportamos como nos han enseñado a comportarnos. Quererse a uno mismo, ser más generoso con los demás, aceptar los fracasos, no todo depende de lo que hemos heredado, por lo que hemos de ser capaces de seguir aprendiendo y mejorando nuestras actitudes a diario, con el fin de aprender a ser más inteligentes emocionalmente, y en definitiva a ser más felices.

La habilidad moderna no consiste en esconder la emoción, sino en afectarla.

Aprendiendo a regalar

Regalar es una práctica tradicional en fechas señalizadas del año, pero no todas las personas comprenden los alcances de este acto: para muchos es una simple rutina, o un hábito consumista. Incluso, para algunas personas buscar regalos es una tortura y una pérdida de tiempo. Sin embargo, a todos nos gusta recibir regalos. Por lo tanto, hacerlos es una acción muy valorada.

Regalo familiar

Ahora bien, ¿sabemos hacer regalos? La mayoría de nosotros, no. De niños nos enseñan a aceptar los regalos y a poner "la mejor cara" aunque un obsequio no nos guste. Nos explican que lo que cuenta es la intención y el buen gesto. Pero esta educación considera el acto de regalar únicamente desde una punta del proceso: la recepción. En lugar de aprender a recibir regalos, sería más efectivo aprender a hacer regalos.
Para aprender a regalar, primero debemos modificar un paradigma que tenemos muy arraigado: regalar es comprar. Definitivamente, hace falta un proceso de adquisición para obtener un presente. Pero regalar es más que comprar... es comunicar. Preguntarnos ¿qué puedo regalar? es preguntarnos ¿qué quiero decir? y - a la vez- ¿qué quisiera escuchar de mí la otra persona?
El intercambio de regalos es un poderoso medio de comunicación. En lugar de pensar los regalos como productos, necesitamos aprender a verlos como mensajes que contienen significados y propósitos. Un presente puede contar una historia (por ejemplo, si regalamos un disco con una canción que nos recuerda un momento compartido), hacer una promesa (por ejemplo, cuando se regala un anillo de compromiso), o reforzar una conducta (si se obsequia un libro a un niño.)

Pero por sobre todo, los regalos son mensajeros de la relación entre dos personas. Un presente dice mucho acerca de quien lo da, de quien lo recibe... y de la relación entre estas personas. Cuando damos un obsequio estamos transmitiéndole a alguien aquello que significa para nosotros. Lo mismo ocurre cuando recibimos un presente.

Como toda forma de comunicación, los regalos nos dan una oportunidad muy valiosa: a través de ellos podemos establecer una conexión emocional con otra persona y enriquecer una relación. Un buen obsequio une. Es así que la excelencia de un regalo reside más en su valor relacional, que en su valor transaccional.

Lo determinante en el acto de regalar no es el dinero invertido, el tamaño, el envoltorio, ni la marca. Mucho más importante es la sensibilidad que invertimos. Todos preferimos recibir algo dedicado, original y realmente útil, que un objeto muy común que vemos en todas las vidrieras y que sabemos que la persona pudo comprar en la esquina cinco minutos antes de vernos.

Para tí
Para desarrollar esa sensibilidad es esencial conocer al destinatario de nuestro mensaje. De lo contrario, corremos el riesgo de vivir algunos equívocos muy frecuentes: regalamos una prenda que "casualmente" nunca la vemos puesta a la otra persona; visitamos la casa de un amigo y encontramos allí el regalo que le hicimos a otro amigo en común; etc... De la misma manera, cuando recibimos un regalo que no se ajusta a nuestras expectativas, damos excusas como me queda grande, tengo uno igual, etc... Estas situaciones incómodas -para una persona, o la otra- podrían evitarse fácilmente si aprendiésemos a regalar. Este aprendizaje no sólo nos ahorraría una posterior decepción, sino que nos acercaría más a quienes apreciamos.

Regalar es una manera de honrar a aquellos que queremos: dar un presente es estar presentes. Cuando la compra de un regalo involucra dedicación, empatía y representa un valor, deja de ser un acto meramente comercial -o rutinario- y se convierte en una oportunidad para hacer crecer una relación.

Si aprendemos a regalar y comprendemos que es una herramienta de comunicación muy poderosa, encontraremos en lo material... un buen camino para materializar lo emocional.

El regalo tiene la categoría de quien lo hace.

Valores personales

Las personas son felices cuando hacen aquello que les gusta y que está alineado con sus deseos más profundos. Por el contrario, se sienten mal cuando se ven obligadas a realizar aquello que no les agrada o va en contra de sus principios.

Toda persona tiene un conjunto de criterios de valoración que denominamos valores sobre aquello que es importante y le permite sentirse bien, por ejemplo: la salud, la seguridad, la tranquilidad, el amor, etc. Estos son valores o estados internos hacia los que la persona tiende.

Hombre deportista

Si una persona valora mucho la creatividad, será feliz cuando pueda desempeñar un trabajo que le permita aportar y desarrollar sus ideas. Si tiene que realizar un trabajo rutinario donde sus ideas no son tenidas en cuenta, probablemente se sentirá frustrada y quizá se plantee cambiar de trabajo. Existen otros estados que nos hacen sentir mal como pueden ser la humillación, la frustración, la depresión, etc. Estos valores o estados internos son aquellos de los que las personas tratan de alejarse.
Una persona que tenga un compañero de trabajo con más experiencia que le corrija aquello que no le sale bien puede sentirse humillada cada vez que el otro lo hace. Si la humillación está muy alta en la jerarquía de valores de los que esa persona trata de alejarse probablemente tratará de evitar relacionarse con ese compañero, perdiendo quizá la oportunidad de aprender de su experiencia.
Nuestros valores nos permiten disponer de criterios que son aplicables a una amplia variedad de situaciones y contextos. Por otro lado, nuestros valores están relacionados con ciertos estados internos con los que conectamos placer o dolor y que deseamos tener o evitar.
Existen dos categorías de valores básicos:
  • Valores o estados hacia los que tendemos dado que significan placer (felicidad, éxito, salud, seguridad, amor, etc.).
  • Valores o estados que tratamos de evitar dado que nos producen dolor (humillación, celos, depresión, temor, etc.).
En nuestra vida también hay cosas que deseamos tener por el estado que pensamos nos pueden proporcionar. A este tipo de cosas las denominamos valores intermedios, dado que nos permiten alcanzar un valor básico.

Los valores nos permiten disponer de criterios que son aplicables a una gran variedad de situaciones y en general indican para que hacemos algo (que es lo que estamos buscando al realizar una determinada conducta).

Para progresar y evolucionar de forma consistente en nuestra vida es conveniente que conozcamos nuestra escala de valores. Si nos hacemos conscientes de lo que es realmente importante podremos tomar nuestras decisiones con más facilidad y coherencia. Si una persona para alcanzar una determinada meta en su vida no tiene en cuenta sus valores y los vulnera entrará en un conflicto interno que le restará la coherencia necesaria para alcanzar un éxito pleno.

Pareja caminando

En algunas ocasiones se pueden también producir situaciones en las que dos valores estén en conflicto. Por ejemplo:
Complacer a los demás | Hacer lo que es justo.
Esta situación de incongruencia puede mantener a una persona en estados de duda o indecisión durante ciertos periodos de tiempo que pueden prolongarse y hacérselo pasar bastante mal. En estos casos será necesario resolver la situación de conflicto de valores producida. Aclarar cual es el valor más importante y resolver el conflicto evitará que surjan conflictos similares en el futuro.

Dentro de las dos categorías de valores que hemos comentado todos tenemos establecida una jerarquía, consciente o inconsciente, de nuestros valores básicos. Es decir, hay valores a los que damos más importancia y por ello influyen de una forma más directa en nuestra conducta.
A veces, ciertos valores como tener éxito o poder pueden ser de tanta importancia para una persona que lleguen a desequilibrar otros aspectos de su vida como sus relaciones personales. Quizá todos hemos oído hablar o conocemos personalmente a alguien que tiene dinero y parece haber alcanzado el éxito profesional pero sin embargo se encuentra solo y sus relaciones dejan mucho que desear.
Conocer nuestra escala de valores nos permitirá saber a que presta atención nuestro cerebro cuando elige un determinado comportamiento. Cuando se actúa sobre los valores de una persona normalmente se ajusta la importancia relativa de cada valor haciendo que sea más o menos importante que antes.

Lo que tiene de valioso el identificar y cambiar la jerarquía de valores de una persona, adaptándolos a lo que sea más ecológico para ella y los que la rodean, es que este cambio afectara a la persona en todos los contextos y situaciones. Este cambio realizará un ajuste automático en sus conductas, dado que todos tendemos a satisfacer los valores que consideramos más importantes y actuamos de forma congruente con nuestra jerarquía de valores o no actuamos.

Si cambiamos la jerarquía de nuestros valores influiremos en la dirección que tomará nuestra vida a partir de ese momento y, por tanto, influiremos en nuestro destino.

En el fondo son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida.